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Al Borde de la Inmoralidad
Necesitamos volver a una forma de pensar y actuar que sea bíblica y clara. Que ayude a no contaminarse con la corrupción del mundo.
Por Josh McDowell
Usted no es el único que tiene esos temores. De hecho, si usted es como la mayoría de los padres cristianos (o los pastores o los líderes juveniles), su mayor temor es que no pueda inculcar debidamente sus valores a la próxima generación. Teme la influencia del sistema de educación pública sobre sus hijos; le espanta el poder de la presión de los compañeros; se preocupa por los efectos de los videos musicales y de los distintos medios de comunicación; tiembla ante el posible impacto de una cultura que parece estar estallándole en la cara. Se pregunta si la influencia del hogar y de la iglesia bastará para contrarrestar las fuerzas que amenazan a sus hijos. Resulta que hay suficientes motivos para preocuparse.
En marzo de 1993 cuarenta y dos líderes juveniles cristianos se reunieron conmigo en Dallas, Texas, para un simposio sobre el estado de la cultura juvenil. Durante dos días y medio conversamos acerca de los problemas más urgentes de los jóvenes de hoy y de lo que podíamos hacer para tratar el estado en que se encuentra esta generación.
Los participantes compartieron su preocupación por los jóvenes involucrados en cosas tales como drogas, relaciones sexuales prematrimoniales y crímenes violentos. A lo largo de esas reuniones el grupo luchó para identificar no sólo los síntomas de las enfermedades que afectan a los jóvenes de hoy, sino también sus orígenes. ¿Sabe usted lo que estos hombres y mujeres identificaron como el mayor problema que enfrenta la juventud de hoy? El ciento por ciento de ellos identificó como su mayor preocupación la pérdida de un sistema de valores basado en la Biblia. Es interesante que es la misma preocupación que compartimos usted y yo como padres, pastores, maestros y obreros juveniles.
¿No estaremos exagerando? Por supuesto que hay motivo de preocupación, pero nuestros hijos no pueden andar tan mal como los que están “por ahí”. Mandamos a nuestros hijos a la escuela dominical. Participan en grupos juveniles y campamentos cristianos. Los queremos y nos quieren.
¿Cuánto podrá afectar esta cultura “del mundo” a nuestra juventud?
Nadie ha podido contestar esa pregunta con seguridad, por lo menos hasta ahora. Con la colaboración de trece denominaciones evangélicas, realizamos la investigación más extensa entre los jóvenes de nuestras iglesias que se haya llevado a cabo hasta la fecha. Bajo la dirección experta del Grupo de Investigación Barna, por medio de un proceso científicamente diseñado se seleccionaron al azar grupos juveniles de entre miles de iglesias a lo largo de los Estados Unidos de América y Canadá. Se realizó confidencialmente una extensa encuesta entre más de 3.700 jóvenes (véase la “Introducción a la investigación” más adelante en este libro para detalles adicionales acerca del proceso de la encuesta y de los grupos participantes). En este libro estaremos citando extensamente y examinando meticulosamente datos de esta encuesta realizada en 1994.
Los encuestados fueron sus hijos y mis hijos. Los participantes son jóvenes activos en los programas de la iglesia (escuela dominical, adoración, grupos juveniles, estudios bíblicos), y que en su gran mayoría consideran a sus padres cariñosos y su experiencia familiar positiva. Sin embargo, como verá, la encuesta revela que nuestros jóvenes viven al borde de la inmoralidad, más cerca del desastre de lo que nos hayamos podido imaginar. Los resultados de la encuesta no sólo reflejan dónde se encuentran nuestros adolescentes ahora, sino también dónde estarán nuestros hijos, de diez, ocho, seis años o menos, dentro de pocos años.
Una gran proporción de nuestros jóvenes, la mayoría de los cuales dicen haber hecho un compromiso con Cristo, están involucrados en comportamientos impropios, inmorales y hasta ilegales. La encuesta revela que durante los últimos tres meses:
- Dos de cada tres (66%) de nuestros hijos (de once a dieciocho años) han mentido a un padre, maestro u otro adulto
- Seis de cada diez (59%) han mentido a sus compañeros
- Casi la mitad (45%) vio *MTV por lo menos una vez por semana
- Uno de cada tres (36%) ha copiado en un examen
- Casi uno de cada cuatro (23%) ha fumado un cigarrillo u otra cosa por el estilo
- Uno de cada cinco (20%) ha intentado lastimar físicamente a alguien
- Uno de cada nueve (12%) se ha embriagado
- Casi uno de cada diez (8%) ha tomado drogas ilícitas, no recetadas
Una vez un amigo mío pensó en comprar la casa al lado de la suya a modo de inversión. Vivía en una zona que había tenido mejores épocas; la casa de al lado había sido alquilada de vez en cuando por narcotraficantes y drogadictos, y había sido el escenario de violencia doméstica con intervención policial. Varias veces se habían oído disparos en la casa o el jardín.
Mi amigo esperaba que al comprar la casa, trabajar para ponerla en buenas condiciones y luego alquilarla a buenos inquilinos mejoraría el vecindario y protegería a su familia.
Consiguió que un pariente con experiencia en construcción y renovación viera la casa con él y le ayudara a detectar los posibles problemas. El edificio estaba en condiciones deplorables y aunque mi amigo se sintió desilusionado por la cantidad de trabajo que hacía falta seguía esperanzado; hasta que entraron al sótano. Allí su compañero le señaló las enormes grietas en los cimientos y la débil estructura de los mismos.
“Este lugar se está cayendo a pedazos —le dijo La Verdad Sí Importa su compañero—. Nada de lo que arregles ahí arriba —señaló los pisos superiores con el índice— valdrá un centavo por lo que está mal acá abajo.” Opinó que probablemente habría que declarar la casa como inhabitable, porque los cimientos estaban agrietados y a punto de desmoronarse.
CUANDO SE DESTRUYEN LOS CIMIENTOS
Esa casa es una ilustración apta de los problemas con que se enfrenta su familia y la mía. Todos sentimos que está pasando algo con los cimientos morales de nuestra cultura. Durante los últimos treinta años han aumentado los embarazos de adolescentes más del 500%. ¿Se debe a una falta de educación sexual? El suicidio entre los jóvenes ha aumentado en un 300% en menos de treinta años. ¿Será porque vivimos en una sociedad más compleja y estresante? ¿Son la violencia, los tiroteos en las calles y las armas en la escuela el resultado de leyes ineficaces sobre el control de armas? ¿O hay algo más fundamental que está obrando aquí? Creo que tales problemas tienen un origen mucho más profundo. Creo que penetra hasta los mismos cimientos de lo que la gente en nuestra sociedad, y en nuestros hogares, cree y cómo percibe el mundo.
Nuestro anhelo por la gratificación instantánea y las soluciones fáciles no nos ayuda en esto. No encontraremos una respuesta para la violencia de los adolescentes en un supermercado; una visita a una tienda para comprar ropa de moda a nuestros hijos no impedirá que ellos mientan y engañen; no podemos resolver la crisis de sexualidad adolescente durante un programa de televisión de sesenta minutos.
Debemos profundizar. Debemos mirar más allá de los síntomas y tratar las causas fundamentales.
*MTV Programas de videos musicales cuyos temas son contrarios a la moral cristiana.
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Josh McDowell, graduado de Wheaton College y del Talbot Theological Seminary con premio extraordinario, ha viajado internacionalmente como conferenciante de la Cruzada Estudiantil para Cristo, exponiendo la Palabra de Dios en más de 580 universidades de 60 países. El es fundador del ministerio "Josh McDowell Ministries". Actualmente es profesor en el Julian Center, un centro de discipulado en San Diego, California.
Es Bueno o Es Malo. © Copyright 1996, Editorial Mundo
Hispano. Usado bajo licencia de Josh McDowell Ministries.
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