carnaval-225x250Así se comportan ellas. En un minuto son una brisa cálida y al siguiente se transforman en huracanes descontrolados, mojando todo lo que encuentran a su paso.

Las tormentas de verano sorprenden al más prevenido quitándole toda posibilidad de reaccionar. Se arman y desarman con la facilidad de un mueble comprado en una súper tienda, sin instrucciones de uso, claro está.

Por algún motivo que ignoro, al verano le gusta jugar al carnaval de vez en cuando y más de uno ha visto pasar sus vacaciones desde una ventana pasada por agua, o el fin de semana largo más esperado nadando desprolijo y sin rumbo.

Así son las tormentas. Uno tiene siempre dos opciones o más frente a casi cualquier cosa en la vida, así que ellas sacarán de nosotros nuestro fastidio o resignación. Nuestra cólera más amarga o la alegría de encontrar bajo la lluvia una nueva motivación para divertirnos.

A veces las tormentas nos encuentran de humor. A veces no.

A veces bendecimos el agua que nos moja y la música que tocan las gotas al chocar con algún techo de chapa. Otras veces sólo esperamos que pasen lo más rápido posible.

Así como nos pasa en la vida… ¿no?

Los desafíos, las situaciones límite. Los famosos desiertos, y las incertidumbres más precarias.

Soy de los que espera sacar de todo algo bueno. Soy de los que cree que aun de los sinsabores se logran platos exquisitos. Creo en las dificultades como las maestras más interesadas en que aprendamos. Conozco los silencios y ver en medio de la noche más obscura.

Y aunque por momentos todo aplique para el insulto, aprendí a callar por amor.

Las tormentas amenazan, hacen ruido. En ocasiones gritan mas fuerte que nuestras esperanzas, y rara vez nos gusta mojarnos en ellas, pero no encuentro situación mas reconfortante que sentir la lluvia golpear la tierra con fuerza.

Quizás en estos momentos de incertidumbre seamos un poco más nosotros, y podamos encontrar cuando nadie nos oye el murmullo de las gotas revelándonos un misterio más o lo que resulta más liberador, mostrándonos que podemos atravesar las tormentas más bravas con una sonrisa… estamos hechos para eso.