¿Tienes el corazón roto o el alma herida? ¿Estás siendo tomado por sorpresa por la vida? ¿Dónde está Dios cuando nos suceden cosas malas?

Esa es la pregunta que todos están haciendo. ¿Dónde está Dios cuando golpean las tormentas de la vida? Muchos asumen que después que empezamos a seguir a Jesús, de alguna manera estamos exentos de alguna vez pasar por pruebas o tener pensamientos oscuros acerca de Dios. Por desgracia no lo estamos.

¿Dónde está Dios cuando nos enfrentamos a un problema en nuestra vida — enfermedad, pérdida del empleo, depresión, tragedia o desaliento? Dios realmente está trabajando de antemano en esas situaciones, más allá de nuestra línea visual. Podrías pensar que, durante tus pruebas, Dios no está allí o no participa activamente en tu situación. Te equivocas. Dios está ahí; simplemente no puedes verlo en acción.

Los teólogos tienen un término para el actuar anticipado de Dios. Lo llaman la providencia de Dios. El erudito G.W. Bromiley define la providencia como “el gobierno divino por el cual todos los eventos posibles se entretejen en un patrón coherente y todos los posibles acontecimientos son moldeados para lograr la meta divinamente instituida”.

La parte clave en la etimología de la palabra providencia es el verbo proveer. Dios siempre está trabajando entre bastidores en los acontecimientos de nuestras vidas para proveernos algo.

Dios obra en todas las cosas y él siempre está trabajando de antemano para nuestro bien. Nada nos sucede que finalmente no cumpla las metas de Dios para nuestras vidas. La providencia de Dios significa que él siempre está trabajando detrás del escenario, fuera de nuestra vista, para proveernos algo, incluso cuando no entendemos lo que está pasando en ese momento.

Dios está trabajando de antemano en tu vida en este momento. Ora para que él te de la fuerza para aguantar hasta que te des cuenta de lo que Él está haciendo.