Soplando OÃdos
Relatos Inspiracionales Julio 7th, 2009Por Pablo González
¿Vieron que los primos tienen generaciones? Algunas veces se juntan primos de la misma edad, y son como un club aparte. Con los años y el crecimiento tendemos a unirnos todos, pero de chicos tenemos nuestros preferidos.
Es asà que la primera tanda de primos en mi familia nos tiene a nosotros, los mas grandes, unidos como hermanos. Nunca voy a olvidar esa tarde; No era común salir de chicos, ¡y mucho menos ir al cine!
Por algún motivo desconocido, de donde vengo, era mal visto ir al cine… gracias a Dios tengo una mamá a la que le importó poco, asà que allá fuimos los primos del club de los más grandecitos. Claro que tenÃamos sólo 7 u 8 años, asà que de grandes muy poco.
Entramos al cine, quizás fuimos a ver una pelÃcula que si digo quién la protagonizaba, sacaran cuentas rápidamente y sabrán que fue por los benditos ’80s. Empezó la pelÃcula, y todos estábamos muy entusiasmados. Hasta que nos dimos cuenta que un primo empezó a hacer gestos de dolor. Le preguntamos que le pasaba. Contesto que le dolÃa un oÃdo, justo el que yo podÃa ver de mi lado, ya que estábamos sentados juntos.
El dolor se hizo más fuerte, y ya dejó de disfrutar la función como todos. Nos contó que hace dÃas venia asÃ, y que cuando los dolores venÃan, su mamá (mi tÃa) le ponÃa unas gotitas que lo aliviaban. Pero estábamos en un cine de los ’80s, en donde pagabas una entrada y podÃas ver 2 ó 3 pelÃculas continuadas. ¡Y si querÃas repetÃas la misma pelÃcula 10 veces! Y como Ãbamos tan pocas veces al cine, salir para atenderlo significaba perder las entradas de todos… una catástrofe de proporciones bÃblicas.
Dio su mayor esfuerzo, se acomodó de lado, giró hacia el otro, y cuando no daba más, me pidió entre unas casi lágrimas orgullosas si por favor podÃa soplarle el odio suavecito, tal vez eso le aliviarÃa el dolor. Asà que con tal de no perder la tarde de cine con Olmedo y Porcel (uy… me vendÃ… jajaja) fui al rescate y traté de ayudarlo con lo que pudiera.
¡Y asà fue! Nos pasamos el resto de la pelÃcula, intentando mirar y reÃr sin darnos cuenta de lo que le pasaba. Cuando volvÃamos a casa fue sólo una anécdota que quizás sólo yo recuerde hoy.
¿Saben qué pienso? Creo que no fui ningún héroe. Tal vez como dije sólo lo hice para no perder. Quizás sólo intenté terminar la pelÃcula. Me imagino soplándole el oÃdo al hombre que es hoy y me da vergüenza… jajaja.
Pero también pienso en lo sencillo que fue aliviar su dolor. Tan fácil como soplar despacito una oreja doliente. Tan insignificante como prestarle atención al malestar ajeno.
Hoy después de tantos años, espero que vuelva a pasar. Que tenga una oportunidad más de aliviar el dolor de alguien más. Y que lo haga sin dudar ni especular con las recompensas.
Dale. ¡AnÃmate! A veces por no girar la cabeza y mirar al lado, no podemos ver lo fácil que puede resultar aliviar la carga de otro. Sólo costará un poquito de aire fresco, y tu interés.
Ah, me olvidaba… no recuerdo nada de esa pelÃcula, no se si era Olmedo , Porcel, Los Parchis o alguna cinta de aquellas… a riesgo de sonar cursi o alguna otra cosa, amo a mi primo todavÃa aunque los hombres grandotes como nosotros no se digan esas cosas… y lo volverÃa hacer aunque le hubiera pasado en Volver al Futuro. Bueno… ¡eso si serÃa un desastre!
¡Mejor llevo en mi auto unas gotitas para el oÃdo!








Julio 11, 2009 21:35
Se que Dios bendecira a otros a traves de estas notas… les pasare la direccion a mis amigos… la nota muy buena… Bendiciones
Julio 11, 2009 21:46
Que bueno!!!!! te felicito Pablo… de seguro Dios segura usando tu vida como lo ha echo hasta ahora, y Él bendecira vidas a traves de estas notas publicadas en este sitio… una ves más te felicito… Dios te siga bendiciendo…
Julio 12, 2009 17:56
Bueno, felicito ha Pablo y que a munchos los use Dios tambien igual si ponemos todo el tiempo a El lo lograremos. Debemos tener fe y esperanza.
Julio 16, 2009 2:14
Wow, está bonita la historia, es increible como con cosas tan pequeñas que kizá nosotros no veamos lo que podemos lograr, es curiosa la analogÃa que haces de soplar un oido con aliviar el dolor de alguien, y vaya, creo que tienes razón, muchas veces es asà de fácil, pero por estar en nuestros afanes ignoramos el dolor de las personas…… bendiciones
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